La capital de Marruecos queda eclipsada frente a destinos más populares como Marrakech, Fez, Tanger o Casablanca. Sin embargo, presenta lo mejor del país y es perfecta para una escapada de fin de semana.

Fuente tradicional en la Kasbah des Oudayas

Pocos países tienen un olor tan característico como Marruecos, y Rabat no es una excepción. Los aromas del comino, azafrán, canela y otras especias se mezclan en el aire dejando una fragancia que envuelve todas las calles de la Mdina. También los pequeños comercios que venden tejidos de cuero desprenden su olor particular, así como los mercados de pescados y carnes o las teterías de cualquier calle. Una de las esencias de la ciudad reside en estos olores, presentes a cualquier hora del día.

Puesto de especias en la Mdina de Rabat

En cuanto al sentido del tacto, Rabat ofrece una amplia variedad de sensaciones. Desde las pieles, bolsos y alfombras de los puestos de la Mdina, las paredes azules y rugosas de la Kasbah de los Oudayas, las frias agua del Océano o el calor de un vaso de té.

Casa tradicional en Kasbah des Oudayas

Las vistas en Rabat son impresionantes. La majestuosa Torre Hassan es un ejemplo de ello pero también los pequeños detalles arquitectónicos presentes en las casas tradicionales, las mezquitas o los edificios como el parlamento, la oficina postal o la estación de tren. La ciudad ofrece una rica variedad de arquitectura, paisajes y panorámicas que cautivan la vista.

Minarete inacabado (Torre Hassan V)

Los sonidos son igualmente cautivadores. El canto del muecín llamando a la oración rebota en cualquier lugar de la ciudad y es parte de la vida diaria en Rabat. También hay una gran cantidad de música tradicional marroquí que se puede escuchar en las calles y en los restaurantes pero los sonidos más característicos son los de de los vendedores en la medina, negociando con los clientes y animando a comprar al grito de Yalla Yalla.

Pastelería en el mercado de Rabat

En cuanto al sentido del gusto, la gastronomía de Rabat, al igual que en el resto del país, es simplemente deliciosa. En cualquier lugar puedes degustar el Tajine o la Pastela así como los excelentes desayunos tradicionales Beldi. Platos lleno de sabor y a precios económicos, sin olvidarse de los excelentes dulces como las Chebaquias que inundan los puestos callejeros al mediodia.

Puesto callejero de Chebaquias

Rabat y Marruecos en sí, como pocos otros, es difícil de describir. Hay que sentirlo.

Vuelos directos desde BCN durante todo el año.

Precio medio por comida y persona: 5€

Precio medio alojamiento por noche: 30€


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